martes, 30 de octubre de 2012




La familia como escudo protector frente al consumo de alcohol en menores:

La familia se ha visto y se verá siempre atravesada por cambios sociales, culturales y económicos que todo momento histórico traerá consigo.
Sin embargo, la familia sigue siendo la institución de paso obligado para todo ser humano. Independientemente  del momento histórico y del contexto sociocultural, la familia se verá siempre obligada a atravesar su propio ciclo vital: pareja jóvenes sin hijos, familia con hijos pequeños pre-escolares, hijos en edad escolar, hijos adolescentes, hijos en proceso de emancipación, pareja con nido vacío. Es el ciclo vital natural de toda familia funcional a sí misma, donde cada integrante madura y se realiza en el contexto más trascendente: el que otorga el amor familiar incondicional.
¿Pero qué le está ocurriendo actualmente a la familia como institución natural? Muchos aseguran que la familia está en crisis, a lo que  agregaría trayendo a Victor Frankl: pareciera que la familia está en crisis de sentido.
Actualmente muchas familias están debilitadas, en guardia baja, con sus escudos protectores dañados, en el medio quedan padres desorientados respecto a su propia misión e hijos huérfanos de padres superados por la vida misma.
Las familias se ven afectadas sobre todo en sus miembros más vulnerables: los hijos menores y adolescentes, que quedan a la deriva,  y con el grave riesgo de caer en el consumo peligroso de alcohol.
De hecho en las últimas décadas, en nuestra sociedad, y en el mundo, se ha instalado un patrón de consumo de alcohol en menores y adolescentes. Lamentablemente es una realidad  con nefastas consecuencias. Cada vez son más los casos de muertes prematuras por accidentes tras haber bebido alcohol. Vidas desperdiciadas, familias destrozadas.
Y uno se pregunta, ¿cómo puede ser?, ¿qué está pasando en nuestra sociedad?, preguntas que pueden llegar a responderse pero que no deben distraernos frente a la pregunta urgente: ¿qué se puede hacer?, ¿qué se debe hacer?, ¿como padres y educadores en qué debemos enfocarnos? ¿qué hacemos para prevenir?

Prevenir significa adelantarse para evitar un riesgo, por lo
tanto hay que conocer el riesgo en sí mismo, a quién afecta,
las consecuencias de éste, y determinar qué se debe y se puede
hacer para evitarlo.
Respecto al adolescente y el consumo de alcohol se aplica
la misma lógica: para prevenir el consumo es preciso informarse
acerca del alcohol, es necesario conocer los aspectos
de la persona adolescente, las causas y consecuencias que
acarrea dicho consumo, para finalmente determinar qué hacer
para prevenirlo.
Toda prevención primaria, apunta directamente a la educación,
es  responsabilidad de padres y educadores y es
la única que previene realmente.
Debemos profundizar  e informarnos en estos temas, para poder afrontar la tarea preventiva.

El flagelo de las adiciones es complejo pero enfocándonos en los menores y el consumo, a grandes rasgos urge promover y reforzar tanto los factores de protección familiar, como lo factores de protección individual.
Dentro de los factores de protección familiar, podemos estar atentos a:
•      La calidad en los vínculos con los hijos.
•      La comunicación intrafamiliar.
•      El diálogo fecundo.
•      Padres atentos a las salidas y amistades.
•      El concepto de “libertad” que se vuelca en los hijos.
•      Ayudarlos a romper y desaprobar la relación alcohol-diversión.
•      Ayudarlos a encontrar alternativas de sana diversión.
•      Revisión y reflexión acerca del propio modelo de ejercer autoridad.
•      Revisión y reflexión acerca del propio pensamiento en el ámbito familiar respecto a la tendencia a las adicciones y el consumismo en los tiempos que corren.
•      Que los hijos sepan que cuentan con adultos responsables a los que pueden acudir siempre que se vean en alguna dificultad.

Es importante también reforzar los factores de protección individual  en los hijos, para lo cual es aconsejable:

•      Concientizar desde edades tempranas.
•      Que puedan reconocer los límites.
•      Educar para la vida y la salud como valores supremos y promover el deporte.

Viviana Mendez
Licenciada en Ciencias para la Familia
Orientadora Familiar

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